Quistes de Tarlov

Los Quistes de Tarlov (QT), también denominados quistes perineurales, periradiculares o quistes aracnoideos extradurales, son pequeñas masas que se forman a expensas de las dos capas mas internas de las meninges, la piamadre y el aracnoides. Los quistes, que contienen líquido cefaloraquídeo (LCR), presentan un pedículo, a través del cual se comunican con el espacio subaracnoideo espinal, se sitúan alrededor de los nervios de la zona sacra y lumbar, y suelen diagnosticarse de manera incidental en el transcurso de una Resonancia Magnética (RMN). 

Jornadas de Sensibilización en ER- CAM-FEDER

En el mes de Febrero de 2013 FEDER organizó un simposium sobre enfermedades poco frecuentes, orientado a los profesionales médicos de los Centros de Valoración de la Comunidad de Madrid.

La APQT estuvo presente colaborando en esta iniciativa con la presentación "Quistes de Tarlov  ¿Son Asintomáticos?", cuyo contenido podéis consultar.

Gracias a esta acción, los Quistes de Tarlov aparecen en la Guía de Buenas Prácticas que utilizan los Centros de Valoración de Minusvalías de la Comunidad de Madrid.

La silenciosa y misteriosa enfermedad de los quistes de Tarlov afecta a miles de personas en el mundo, a pesar de la cual es considerada en España y según el Instituto de Salud Carlos III como una "enfermedad rara". Es muy posible que el porcentaje de pacientes afectados del total de la población no sea muy elevado, pero son cientos los pacientes en los cuales los quistes son SINTOMÁTICOS, en contra de la idea predominante entre buena parte de la clase médica de que son indoloros. Es por lo tanto ¿rara o desconocida?.

DIAGNÓSTICO

Los quistes de Tarlov (QT’s) se diagnostican generalmente mediante Resonancia Magnética (RMN), pero los resultados más convincentes para determinar la comunicación de los quistes con el líquido cefaloraquideo (LCR) es la MIELOGRAFIA o “radiosacroradiculografía”, que consiste en la inyección de un medio de contraste yodado para rayos X en el canal medular, mediante punción lumbar, y la obtención de imágenes secuenciales a distintos tiempos de la administración: inmediatamente, a las 2 horas, 6 horas y 24 horas. A lo largo del tiempo los quistes se van llenando de contraste debido a la comunicación directa de estos con el LCR. Esta técnica permite conocer con exactitud la morfología del quiste, el tipo de comunicación, y la velocidad de llenado del quiste, datos primordiales para el diagnóstico y pronóstico de la enfermedad.